El miniaturista Don Ricardo Olloqui, socio del Círculo Vitoriano, entró en el Guinness por hacer partituras en sellos y pintar cuadros en lentejas

Desde hoy, en el Salón de Actos del Círculo Vitoriano, se puede contemplar en una vitrina miniaturas de Ricardo Olloqui, cedidas por sus hijos, Álvaro y Jorge Olloqui.
CV – Jorge, háblanos un poco sobre quien era Ricardo, para quién no le conozca
Nació en la calle Zapatería en 1925, e hizo tareas de delineante y de músico en la Banda Municipal de Vitoria Gasteiz.
Sobre 1950 le gustaba hacer retos, escritura microscópica…
Y entonces fue cuándo escribió por primera vez, el padre nuestro en una lenteja y un escudo en un grano de arroz.

Salió en los periódicos de la época y luego ya cuando se jubiló, años después, intentó ver si era capaz otra vez, de retomar ese reto nuevamente..
Así que empezó otra vez, ahora que tenía tiempo y no tenía que estar trabajando…
La verdad es que yo creo que le gustaba casi todo.
Se entretenía un montón, y se lo tomó con mucha afición, haciendo obras y cuando se cansaba de un género, pasaba a pinturas, escultura, miniaturas con hormigas o ratones de masilla, luego con pintura en elementos pequeños, pintando en hueso de corvina a la Virgen Blanca o en conchas.
Así fue elaborando distintas artes, entreteniéndose con mucha paciencia y mucho pulso.

Aún no sabemos cómo los podría llegar a hacer, porque ya con con esas edades, mantenía el pulso perfecto.
CV – ¿Cómo surge la idea de donar parte de sus miniaturas al Círculo Vitoriano?

Álvaro Olloqui, Blanca Nieves de Arana (Presidenta del Círculo Vitoriano) y Jorge Olloqui, posan junto a la vitrina que contienen las miniaturas donadas al Círculo Vitoriano.
Bueno la verdad es que Maribel de Arana, nos preguntó por las miniaturas… Y de todas las obras que tiene, hemos querido coger un poco lo más representativo.
Lo cierto es que el, estuvo muy vinculado al Círculo Vitoriano, pasando muy buenos momentos aquí.
Y nos parecía que a nuestro padre, la propuesta de Maribel, le hubiera encantado.
Es más, recuerdo que cuando eramos pequeños nos dejaba en casa acostados y se iba al Círculo, volviendo a casa cada 20 minutos para ver si estábamos bien.

Álvaro Olloqui, Maribel de Arana y Jorge Olloqui, posan junto a la vitrina que contienen las miniaturas donadas al Círculo Vitoriano.
Tuvo también mucha amistad con Juan Cruz Arana presidente del Círculo Vitoriano por aquel año de 1963, y lo cierto es que a nosotros nos hace mucha ilusión que esté aquí, porque sé que a él le hubiese gustado un montón.
Entrevista por Íñigo Montoya Ruiz de Gauna

