El Círculo Vitoriano abre sus puertas: una jornada para celebrar historia, cultura y buen vino

Hay días en los que la ciudad parece detenerse un instante para escuchar aquello que normalmente permanece oculto: su propia historia. Este fin de semana, con motivo de Ardoaraba, el Círculo Vitoriano vivió uno de esos momentos extraordinarios al abrir sus puertas a visitantes y curiosos, y recibir también la atención de El Correo. Fue una experiencia que nos recordó el valor de preservar nuestras raíces y compartirlas con la comunidad.
Ardoaraba, feria enogastronómica de referencia en Álava, llena cada año las plazas y calles del centro con carpas, aromas y conversaciones en torno al vino. Un evento que, más allá del disfrute sensorial, invita a redescubrir la ciudad desde sus tradiciones. Este 2025, por primera vez, el Círculo decidió sumarse a la celebración abriendo su casa para mostrar una parte de su patrimonio cultural, normalmente reservado para socios y actos internos. La respuesta fue tan cálida como sorprendente.
Desde primera hora, los visitantes que atravesaron la puerta principal del Círculo encontraron algo más que un edificio histórico: encontraron un espacio en el que la vida cultural de Vitoria-Gasteiz ha latido silenciosa pero intensamente durante más de un siglo. Muchos se acercaban movidos por la curiosidad, creyendo que el Círculo era un simple bar social; sin embargo, al avanzar por los pasillos y estancias comprendieron que se hallaban ante una institución que ha acompañado a la ciudad generación tras generación.
El corazón de la visita fue el Gabinete de Lectura, una sala que conserva libros, documentos y objetos que narran la evolución cultural de la ciudad y de sus gentes. Allí, Íñigo Montoya —miembro del Círculo, apasionado de la historia y guardián incansable de nuestro archivo— recibió a cada grupo con la cercanía y el entusiasmo que lo caracterizan. Gracias a su profundo conocimiento, los asistentes no sólo contemplaron piezas singulares, sino que escucharon relatos, anécdotas y pequeños detalles que transforman las vitrinas en historias vivas.
Íñigo mostró desde ediciones centenarias hasta curiosidades bibliográficas vinculadas a personajes relevantes de Álava. Pero no se limitó a los datos: supo transmitir la emoción de quien siente que cada libro es un testigo del tiempo y que cada anotación en los márgenes cuenta algo de quienes nos precedieron. Muchos visitantes coincidieron en señalar que la experiencia les permitió ver la ciudad desde una nueva perspectiva, más íntima y más rica.
Tras este recorrido histórico y emocional, la jornada continuó en el Txoko del Círculo, donde tuvo lugar una cata muy especial ofrecida por Bodegas Berarte, una de las casas vinícolas invitadas en esta edición de Ardoaraba. Sus vinos ecológicos, elaborados con respeto a la tradición y a la tierra, acompañaron a la perfección la conversación espontánea que surgió entre asistentes, socios y anfitriones. Más que una cata técnica, fue un encuentro en el que el vino actuó como puente entre personas y generaciones.
La presencia de Berarte aportó un matiz distintivo: su manera de entender el vino, basada en la honestidad del proceso y la expresión pura del terruño, resonó profundamente con los valores del Círculo. En ambos casos, la esencia está en cuidar lo que se hereda y ofrecerlo con orgullo y responsabilidad.
Queremos expresar nuestro sincero agradecimiento a El Correo, cuyo interés y cobertura ayudaron a visibilizar esta iniciativa y a mostrar al público el verdadero espíritu del Círculo Vitoriano. También a la organización de Ardoaraba, que con su compromiso hace posible que la ciudad viva cada año un encuentro cultural y gastronómico de primer nivel.
Para el Círculo Vitoriano, esta apertura no ha sido un gesto puntual, sino un recordatorio de la importancia de compartir nuestro legado. La historia cobra sentido cuando se cuenta, cuando se enseña y cuando inspira. Y este fin de semana, gracias a todos los que nos visitasteis, así fue.
Seguiremos trabajando para que el Círculo continúe siendo un espacio de encuentro en el que tradición, cultura y buena compañía convivan como lo han hecho desde sus orígenes. Abrir nuestras puertas ha sido un honor; mantenerlas vivas es nuestro compromiso.
